Mié. Dic 1st, 2021

El triunfo es sin duda una historia diferente, parecida, de la misma familia, pero del lado materno en lugar del paterno. Es una motocicleta dócil, pequeña, manejable, sencilla que no necesita manillares anchos ni un motor de casi 1000cc … pero que esconde un cuchillo debajo de esos tres cilindros y puede ser muy eficaz. Y lo que es más, en manos de un buen piloto. Las suspensiones no tienen ventajas ni desventajas, al igual que el chasis. A diferencia de los Kawa, cuanto más rápido vas, mejor funcionan, mejor se sienten, más transmiten y más efectivos son. Es una motocicleta en la que se puede montar y con la que se puede frenar con fuerza con la parte delantera en el saco seco. Es una motocicleta que puedes recorrer una ruta por la montaña … o puedes ponerle neumáticos de alto rendimiento y … hacer de la montaña tu circuito especial.

El motor, sin duda algo tapado por la inevitable limitación del A2, funciona como un reloj suizo … aunque sea inglés. Puedes abrirlo para cualquier régimen, reaccionará de forma directa, inmediata, inmediata, mensurable, sin molestias ni toses, con el empujón correcto y sin «carraspear». Sin duda, el tricilíndrico, a pie o no, es el camino a seguir.

La frenada es maravillosa y cuando tienes un buen neumático pone una carga en la horquilla delantera que tiene que desconectarse unos pasos de la hidráulica. La electrónica, a la orden del día, discreta pero tras las cámaras, en el trabajo de implementación que te mantiene sobre dos ruedas en los días más lluviosos y fríos.

Entrar en la curva es como un coche deportivo: en la cúspide y sin dudarlo, sin asentir y con el cuchillo. Las curvas son muy buenas, aunque el chasis se parece un poco al Kawa: un poco rígido, sobre todo para su uso principalmente en carretera. La salida a curva, da igual la marcha que cojas, tienes que ser muy torpe para fallar, aunque echamos de menos un poco más de empuje.

Conclusión

En cuanto a potencia del motor, el «Kawa» está en la cima, si lo que buscamos es elasticidad, rango de potencia óptimo y eficiencia mecánica, es el Triumph que más nos gustó. En cuanto a ritmo, ambos se corresponden plenamente, pero si hablamos de ritmos muy altos o incluso de cambios de marcha, a pesar de un motor menos potente y si hablamos de números, en este apartado el gato se lleva el gato al agua.

Las dos frenadas funcionan demasiado bien (hay que tener cuidado con las primeras paradas, son muy efectivas), pero cuando empiezas a desafiarlas, frena por turno y exige mucho trabajo (es decir, estamos hablando muy alto). Ritmos de nuevo) la Triumph puede afrontar mejor este estrés mecánico y cansarse menos. No olvides que el Kawa tiene mangueras de goma de serie, no el Triumph que monta mangueras metálicas (esas japonesas …)

Las suspensiones funcionan perfectamente. Quizás el Triumph tiene que endurecer la horquilla delantera al frenar muy fuerte y el Kawa tiene que endurecer la rueda trasera al acelerar bruscamente, pero estos son pequeños matices que cuando los percibes en carretera abierta, tú, el piloto, puedes ser quien necesite. un poco de ajuste en la cabeza.

El chasis es bastante rígido para un camino desnudo en ambos, pero en términos de lectura deportiva, se vuelven notablemente altos. El peso juega un papel importante y crucial aquí y cae a favor de Triumph, lo que le hace más fácil y efectivo trabajar, pero estos son aspectos que, de advertirse, quedarían en el camino.

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